Las pericias de ADN hunden al acusado del crimen del padre Juárez

Las pericias de ADN verificaron que las manchas de sangre que se encontraron en la ropa de Jorge Leonardo Herrera, presunto asesino del padre Oscar Juárez, pertenecían efectivamente al sacerdote. Con este hecho, se complicó la situación de hasta hora el único sospechoso por el crimen de Juárez.

Otra prueba irrefutable que se registro fue cuando en un video se observó a Herrera estacionando frente al templo, donde permaneció una hora, además, la fiscal Adriana Giannoni consiguió sumar los indicios para sospechar que el joven podría haberse quedado con 60.000 dólares que estaban en un supuesto poder del sacerdote y no habían sido hallados.

La teoría carece de veracidad cuando varios testigos coincidieron en declarar que, en febrero, el joven sustrajo los dólares que su madre cuidaba en su casa, un poco apretado, el joven habría devuelto ese dinero pero no en su totalidad. Entonces Gianonni sospecho que el joven lo podría haber asesinado porque el sacerdote, amenazaba con denunciarlo si no devolvía todo el dinero.

La sospecha estaba firme pero hacía falta una demostración, cuando el joven fue detenido, la policía de la División Homicidios, encontraron ropa con manchas de sangre. La fiscalía mando esa información a Buenos Aires para que fuera analizada y en las últimas horas recibió el anticipo de que los restos biológicos pertenecen al Padre Juárez. Esto resulto un golpe fuerte hacia la defensa de Herrera.

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