La Oficina de la Mujer no atendió a Paola «porque no es su función»

El femicidio de Paola Tacacho podría ser expuesto como el clímax de la ineficiencia de la creciente burocracia inútil, que sólo provoca gastos y ningún beneficio para la sociedad, encargada de sostenerla a través de los impuestos.

Un organismo de reciente creación, dependiente de la Corte Suprema de Justicia, no sólo mostró su ineficacia sino que, también, sin proponérselo, dejó al descubierto que es inocua a los fines que fue creadas: el combate de la violencia machista contra la mujer.

En su respuesta al pedido de informes del máximo tribunal sobre su rol en la protección de la profesora de inglés, asesinada por Mauricio Parada Pareja, la Oficina de la Mujer (OM) alegó que la protección y auxilio de las víctimas no estaba dentro de las funciones asignadas por la propia Corte.

Firmado por María Laura Ciolli, responsable de la Oficina de la Mujer del Poder Judicial de Tucumán, el informe comienza con la aclaración de cuáles son las funciones de la OM: “mediante Acordada 721/12, se crea la Oficina de la Mujer (OM) que, entre las funciones que tiene, está el de realizar distintos talleres de capacitación para incorporar la Perspectiva de Género en el Poder Judicial. En ese sentido desde 01/2013 a 05/2020 tienen lugar más de 185 actividades, con 2885 personas capacitadas aproximadamente y, a partir de 05/2020 a la fecha, se desarrollan 17 capacitaciones en cumplimiento de la Ley Micaela con un total de 418 personas capacitadas”.

Después de la descripción de todas las “capacitaciones”, el mismo informe aclara que “la atención al público no figura entre las funciones encomendadas a la OM”,  aunque “en el caso de que alguna persona se presente y solicite algún tipo de información, se le explica la competencia, funciones de la oficina y se escucha igualmente a la misma. Se realizan las articulaciones y/o derivaciones que correspondan a fin de que pueda resolver su situación por ante las oficinas o unidades competentes”.

Es decir: la Oficina de la Mujer, pese a su nombre, no atiende a las mujeres. Contra el sentido común y las reglas de universales del lenguaje, el organismo no se llama “Oficina de Capacitación sobre Perspectiva de Género”, que es en realidad su función y está muy lejos de ser efectivamente lo que su nombre pretende. Párrafo aparte cabe destacar que la Corte ya posee un Centro de Especialización y Capacitación Judicial.

En un juicio suspicaz sobre esta oficina y sus funciones, se podría asegurar que el fin de su creación aprovechar los crecientes reclamos sociales por la violencia machista contra la mujer, para “colocar” personas en altos cargos de la institución (tres secretarios y un prosecretario), y así confirmar el monstruoso nepotismo que reina en la Justicia.

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