Disputa de liderazgo en el kirchnerismo: Kicillof y Cristina enfrentados por el control de Unión por la Patria

Después de dos décadas de predominio kirchnerista, las grietas internas se hacen evidentes en el seno del movimiento. Desde el sector de Axel Kicillof comienzan a surgir críticas hacia el liderazgo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y su hijo, Máximo Kirchner. Esta división está generando una polarización marcada dentro del partido, justo a un año del cierre de listas para las elecciones legislativas.

La provincia de Buenos Aires se convierte en el epicentro de esta contienda política. Algunos consideran que el gobernador Axel Kicillof, quien logró una reelección contundente en las elecciones generales del año pasado, debería liderar el espacio. Sin embargo, el presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, ha cuestionado abiertamente la gestión de Kicillof, recordando a sus compañeros que, de haberse unido Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza en la provincia, Kicillof no estaría en el gobierno.

Estas tensiones se han hecho evidentes en declaraciones públicas y actos políticos. El ministro de Desarrollo Comunitario de Kicillof, «Cuervo» Larroque, ha salido en defensa del gobernador, enfrentándose directamente a los seguidores de Máximo Kirchner. Este enfrentamiento ha generado fricciones dentro de La Cámpora, la organización política liderada por Máximo.

Por otro lado, el sector cercano a Cristina Fernández de Kirchner sigue apostando por el modelo de liderazgo vertical, donde la expresidenta tiene la última palabra en la selección de candidatos y estrategias electorales. Se espera que Cristina continúe con esta práctica en las próximas elecciones, como lo hizo en 2015 con Daniel Scioli, en 2019 con Alberto Fernández y en 2023 con Sergio Massa.

Esta disputa interna refleja una división significativa dentro del kirchnerismo, con intendentes y ministros alineándose con uno u otro sector. La incertidumbre sobre quién dirigirá el partido en las próximas elecciones legislativas ha generado un clima de tensión política que no se veía desde los tiempos de Cafiero y Menem.

El futuro del kirchnerismo parece estar en juego en esta lucha por el liderazgo, donde cada bando busca consolidar su poder dentro del partido y definir el rumbo político a seguir en los próximos años.

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