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Crónicas de ayer

428 años de la Fundación de “San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy”

Por Martín Javier Augier

En el gobierno y por su mandato de don Juan Ramírez de Velasco, debía fundarse en el norte el Valle de Jujuy, que sería una defensa estratégica natural del Tucumán contra los nativos, y esto lo advirtió con solo ver el plano el Virrey don Francisco de Toledo (Álvarez de Toledo) quién ya había fallecido en 1582, pero cuyos anhelos eran conocidos aún tiempo después.

Ramírez de Velasco, tenía desde hace tiempo encomendada esta campaña al capitán don Juan Pedrero de Trejo, pero este se encontraba escaso de recursos, al no poder realizar don Juan Ramírez de Velasco la fundación en persona y habiendo fallado la fundación en quién había confiado, le dio la licencia para fundar a don Francisco de Argañaraz y Murguia, para quién era un anhelo del cual había solicitado numerosas veces. Pedrero tuvo un plazo para poder reunir todo lo necesario para la fundación, pero no supo aprovechar el quedar inmortalizado.

El intrépido vasco Argañaraz y Murguia, pasó por Salta, recorrió el valle de Jujuy, apartando todo obstáculo enemigo, y fundó el 19 de abril de 1593 la ciudad de San Salvador de Velazco del Valle de Jujuy, tal como le había encomendado don Juan Ramirez de Velasco. La hazaña de Argañaraz no fue solamente fundar, sino el establecerse y atacar al enemigo en su recinto intimo. Supo que Viltipoco, un gran caudillo y valeroso guerrero indio había realizado una llamamiento para recuperar las tierras en manos de los españoles, llamando a pelear a los Chichas, Humahuacas, Diaguitas y demás tribus, para arrasar con las fundaciones de las ciudades hispanas, pero don Francisco de Argañaras y Murguia, supo sofocar a tiempo, lo que lo lleno de méritos a los servicios.

Rúbrica de don Francisco de Argañaras

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Don Juan Ramírez de Velasco

Juan Ramírez de Velasco

San Salvador de Velazco del Valle de Jujuy, debía fundarse en un buen suelo, que tenga agua, y que sea una tierra fértil.

Velazco fijó a Argañaras y Murguia ciertas pautas y actos solemnes que se requieren para la fundación: principalmente poner en nombre de Su Majestad, un rollo y picota que es el árbol de la justicia en señal de posesión, fijado y que ninguna persona se atreva a tocar so pena de muerte, y quita de todos sus bienes por ser traidores a la corona real, en dicho árbol se han de realizar todos los actos públicos.

Un visionario el virrey don Francisco Álvarez de Toledo

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