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Persecución Judicial: una psicóloga de la cartera de Yedlin denuncia las consecuencias de las fallas institucionales

La Justicia determinará las responsabilidades de la DINAYF del Ministerio de Desarrollo Social en estos hechos.

Luego del cruel asesinato de Rocío Milagros Rojas, el accionar del Estado fue cuestionado porque no brindó las herramientas suficientes para proteger a la menor. En el caso de la psicóloga de la DINAYF, María Pilar Guindo, coordinadora en el área del Sur, fue imputada por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Al momento, se constató que la niña vivía en estado de abandono y en condiciones de hacinamiento y que trabajadores sociales del municipio de Alberdi habían solicitado infructuosamente la intervención de este organismo.

Esta lamentable situación derivó en investigaciones judiciales que buscan determinar si hubo negligencia por parte de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAYF), al momento de elaborar los informes sociales respecto del entorno y de cómo vivían estas víctimas previo a que sucedan los aberrantes hechos.

La Justicia seguirá trabajando para determinar las responsabilidades de la DINAYF del Ministerio de Desarrollo Social a cargo de Gabriel Yedlin en estos resonantes hechos. A continuación el mensaje de Pilar:

«Hola! Soy una trabajadora como vos, hace ya bastante tiempo que trabajo en el estado… pase por todas las formas, contratada, planta transitoria y el año pasado finalmente me pasaron a planta permanente. Soy Psicóloga, el ayudar al otro siempre me movilizo y así lo siento, es una vocación. Mi compromiso por los derechos de los niños, niñas y adolescentes viene de hace mucho tiempo… Siempre realizo mis tareas con mucha responsabilidad, buscando dar lo mejor de mi! Dada la enorme demanda y la falta de recursos humanos y económicos que se destinan a la niñez, las políticas institucionales nos obligan a plantear prioridades en la atención según el grado de urgencia. En Enero de 2020 una niñita sufrió maltrato infantil por parte de sus guardadores, quienes habían sido designados por la justicia como tales. Me angustie como todos ante estos hechos aberrantes. Pensé ¿qué podría haber hecho por ella? ¿Que podrían haber hecho por ella la justicia, la municipalidad, el Estado? ¿Dónde estaba el sistema de protección integral? Pero la Justicia no tardó en responder y me dijo “¡fuiste vos la culpable!” Si Señores, Yo, porque recibí una denuncia sobre ella casi un año antes donde solo decían que su abuela la dejaban mucho tiempo sola a ella y a su mamá, quien estaba embarazada. Derive la denuncia como corresponde para la verificación del caso, solo devolvieron informes que decían que era un tema habitacional, nunca se mencionó signos o sospechas de maltrato o abuso, porque todos los que trabajamos con niñez sabemos que en caso de ser así, inmediatamente debemos actuar… pero no fue así. La desgracia llego! Las dos personas a la que la justicia hizo responsable de la niña, abusaron de ella y la maltrataron y ahora dicen que fue culpa mía. Me toca pagar las consecuencias de las fallas institucionales no solo de dónde vengo si no también del poder judicial y el gobierno local.
Una vez más, haciendo frente con mis propios recursos sin respaldo institucional ante un fiscal que inicio una investigación por una simple declaración sin pruebas respaldatorias. Yo no la conocí a la niña ni a su familia, no los conozco, sin embargo, la culpable soy yo, que mi tarea la desempeño detrás de un escritorio. Aun no entiendo, le conté al fiscal que hice lo que me correspondía, existen pruebas que se actuó en el caso porque yo pase la denuncia pero el Fiscal y el Juez no me escuchan, y no saben de mi trabajo, solo quieren un culpable, y me eligieron a mi! Ellos no me quieren escuchar… Por eso te pido que vos me escuches, me apoyes, lo necesito! Soy María del Pilar Guindo, hoy me toco a mi!»

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