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Tucumán ultraviolento: hubo tres asesinatos en el primer fin de semana de diciembre

Un joven cantante de hip-hop, hijo un funcionario de Alperovich murió en San Cayetano.

El cambio de Ministro de Seguridad provincial no parece haber impactado aún en las estadísticas ni la violencia que reina en Tucumán: este fin de semana hubo tres sangrientos asesinatos. Lo llamativo es que ninguno de los tres fue en ocasión de robo, sino por peleas o entredichos. Pero, además, otra vez un oficial de la Policía es acusado.

Cantante de Hip-Hop e hijo de un ex funcionario

En la madrugada de este domingo un cantante de hip hop fue asesinado durante una pelea en San Cayetano. Lisandro Bravo tenía 20 años y fue atacado a balazos en un cumpleaños. La víctima había asistido con un grupo de amigos a una fiesta en las inmediaciones de las calles Eugenio Méndez y Fleming. Poco antes de las 6 de la mañana, Bravo y un amigo salieron a la vereda y, según la Policía, se cruzaron con otro joven con el que habría mantenido una vieja discusión.

Minutos más tarde, el sospechoso, de apellido Quiroga, regresó al lugar con un arma de fuego y le disparó a Bravo, que quedó tendido en la vereda. La versión de los amigos de la víctima dista de la primera hipótesis de la Policía, ya que sostienen que el atacante confundió a Bravo con un presunto ladrón y le disparó por la espalda. A pesar de los esfuerzos de los amigos de la víctima por auxiliarlo, el joven murió debido a las heridas ocasionadas por el ataque.

El sospechoso fue identificado y aprehendido. La víctima era hijo del Doctor Luis “Lucho” Bravo, quien fue funcionario durante la gestión de José Jorge Alperovich como Secretario de Relaciones Internacionales de la provincia.

Fiesta letal

En tanto, en el barrio Alejandro Heredia, también en el sur de la capital provincial, un hombre de 42 años murió esta mañana después de ser atacado a balazos en una presunta pelea. Hay un herido en grave estado. La víctima fue identificada como Roberto Barreto, de 42 años, quien ingresó al hospital Padilla con una herida de arma de fuego. También fue internado con herida de arma de fuego en abdomen José Medina, de 51.

Una discusión iniciada en Díaz Vélez y avenida Democracia terminó alrededor de las 6.30 en Marina Alfaro al 3.000. Según las primeras investigaciones, Barreto y Medina, junto a otras personas, habrían estado en una fiesta. Allí se produjo una pelea y a la salida hubo un tiroteo, donde perdió la vida Barrero y fueron heridos Medina y otras personas.

Desde el Ministerio Público Fiscal (MPF) informaron que el sangriento ataque es investigado por la Unidad Fiscal de Homicidios I, a cargo del fiscal Ignacio López Bustos. El prosecretario Ramón Soria supervisó las tareas en el lugar.

El Equipo Científico de Investigaciones. Fiscales (ECIF), realizó el abordaje del lugar del hecho. La división Homicidios intervino por parte de la policía. Los acusados de los disparos estarían identificados por la Justicia y serían integrantes de una familia de apellido Ávila.

Pura confusión, salvo el autor del disparo

Pero cronológicamente, el primero de los asesinatos se produjo en la localidad de Romera Pozo. Es en este caso, el más confuso de los tres, en el que fue detenido suboficial Alejandro Díaz, acusado de matar de un tiro a un joven, al que presumiblemente confundió con el supuesto violador de su hija adolescente. También quedó preso un presunto cómplice.

El hecho se produjo luego que Díaz, que presta servicio en la comisaría de Arcadia, llegara a su casa. Su hija le habría contado que había sido abusada por dos jóvenes: un menor de nombre Nahuel y otro apodado «Johnny».

El almacén donde se produjo el asesinato de Jhonatan Caro.

El suboficial llamó a un amigo que tiene un Volkswagen Up gris y juntos salieron a buscar a los supuestos abusadores. Primero pasaron por una vivienda de la localidad de El Bracho, domicilio de Adriana Aragón. La mujer declaró que un amigo de la familia -al que identificó como Rodrigo- se presentó en su casa con una adolescente y un hombre que dijo ser policía para exigirle que le entreguen al tal “Nahuel”.

Cuando Aragón le dijo que él no vivía ahí, el hombre que dijo ser integrante de la policía le efectuó un disparo que le rozó el cuello a la dueña de casa. La mujer declaró ante la policía que más temprano había oído ruidos en el fondo de su casa, y cuando salió a ver que ocurría se encontró con un adolescente al que amenazó si no se iba del lugar. El desconocido se retiró del lugar insultándola porque, según le dijo, estaba escapándose de una persona que lo quería matar.

El suboficial y su cómplice se trasladaron hasta una despensa ubicada en la localidad de Romera Pozo. Allí se encontraron con Estefanía Lizarraga (de 17 años) y con Jonathan Caro (26), que podría tener algún tipo de parentesco con el tal “Johnny” y con quien el policía se puso a conversar.

La adolescente dijo que Caro y el suboficial estaban hablando con normalidad hasta que inesperadamente el policía le efectuó un disparo con una pistola nueve milímetros, el mismo calibre de las armas reglamentarias que usan los efectivos de la fuerza. Luego huyó del lugar. La versión del ataque sexual fue contada por la familia del policía. Sin embargo, el fiscal del caso analiza otras dos hipótesis.

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