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Video: la energía se vuelve un bien escaso en una Alemania golpeada por la inflación

Por Edy Cifre – Corresponsal de El Federalista en Europa

Cuando todo se encarece, Manuel Soria un tucumano residente en Berlín nos comenta la preocupación con la que se está viviendo.

Todo es cada vez más caro, lo que pocas veces ha sido tan cierto en Alemania como en estos meses. Los consumidores están sufriendo una enorme ola de inflación. Aquí los productos más afectados.

El mayor detonante de la inflación es el aumento masivo de los precios de la energía. Según el portal Check24, han subido un 58 % interanual. En vista de que la situación sigue siendo incierta, no se ve cuándo esta situación llegue a su fin, lo que supone una fuerte presión para la industria y los consumidores.

Los consumidores deben prepararse para un invierno caro, al menos según las cifras oficiales del Gobierno alemán: el aceite de calefacción en junio de 2022 es ya un 89 % más caro que en junio del año pasado. Según Statista, nunca había sido tan elevado en Alemania, con unos 123 céntimos por litro. A modo de comparación, hace sólo seis años, un litro costaba 49 céntimos.

Los combustibles convencionales también se han visto muy afectados: la gasolina costó 2,14 euros en marzo, un máximo histórico. La subida de los precios de los combustibles es un golpe directo para los consumidores y contribuye a la inflación de muchos productos importados, ya que a menudo hay que pagar en dólares.

La electricidad también se está convirtiendo cada vez más en un bien de lujo. Según el portal Verivox, el costo de la electricidad subió un 32 % en un año, hasta los 40,64 céntimos por kilovatio hora. Medidas como la supresión de la llamada tasa EEG (que determina el precio de la electricidad) suponen un alivio para los consumidores, pero solo en el corto plazo.

La inflación también ha llegado a los supermercados, con consecuencias preocupantes, especialmente para las personas con un presupuesto ajustado. En general, los alimentos cuestan un 12,7 % más que el año pasado, según la Oficina Federal de Estadística alemana. Aunque hay indicios de que la ola de inflación volverá a bajar en los próximos meses, el optimismo sigue siendo discreto por el momento.

Algunas personas tendrán que prepararse para el pan sin mantequilla en los próximos meses. Muchas marcas de mantequilla superarán la barrera de los tres euros. Los productores de leche están sufriendo las consecuencias de la guerra en Ucrania, que aumenta los costos de importación y producción de alimentos. Los consumidores buscan cada vez más por las marcas propias en tiendas de descuento.

No solo el petróleo escasea debido a la guerra de Ucrania: el 65 % del aceite de girasol del mundo procede de Ucrania y Rusia. La invasión rusa ha interrumpido el transporte, especialmente desde los puertos del Mar Negro. Las consecuencias son evidentes: tan solo de abril a mayo, los aceites de girasol y canola se encarecieron un 23,2%.

La harina de trigo también se ve afectada por la ola de inflación. Y los precios siguen subiendo: el kilo de harina de trigo costará unos 93 céntimos en el primer semestre de 2022, lo que supone un aumento del 127 % respecto al año anterior. Es de esperar que muchos otros productos, especialmente el pan, también se encarezcan.

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