Tribuna abierta (*)

Bases Genéticas de la homosexualidad

Dr. Federico Vázquez (**)

Han pasado algunos siglos y la humanidad sigue buscando, sin éxito alguno, hasta hoy, la explicación científica o psico-social del comportamiento homosexual o de sexo igualitario, tanto en mujeres como en varones.

Sin embargo, el moderno Código Genético, recientemente completado por el trabajo interdisciplinario de miles de investigadores, ha dado los fundamentos necesarios par ale estudio, desde el punto de vista de la Genética, del comportamiento sexual en sus manifestaciones hétero, homo o bisexual.

El conocimiento de que la humanidad toda viene acumulando genes que se han ido incorporando a nuestro genoma y que provienen de miles de otras especies que han facilitado nuestro desarrollo y evolución como especie superior es irrefutable. Además, el moderno desarrollo y evolución como especie superior es irrefutable. Además, el moderno desarrollo de las investigaciones en el campo de lo que acertadamente se denominan “microquimerismos materno-fetales”, nos permite entender algunos aspectos de la inmunología, probablemente en cánceres y obviamente los destinos comportamientos humanos. Esta última denominación nos viene del campo mitológico griego, cuando se imaginó de manera fantasiosa o enfermiza por cierto, que existía un animal que tenía cabeza de león, panza de cabra y cola de dragón, como la Quimera de Arezzo de 1553.

El estudio histopatológico detallado de la placenta hemocorial donde se enfrentan dos genotipos diferentes, con aposición de las membranas fetales con la mucosa uterina materna, demuestra que, en distintas como numerosas oportunidades, la “barrera-hemato-placentaria” puede dejar de ser tal ya que las microvellosidades de las mismas pueden sufrir rupturas varias, haciendo posible el contacto directo y la mezcla de las sangres fetal y materna, con sus elementos formes, glóbulos rojos y blancos., células estas que pueden implantarse en casi todos los órganos de ambos organismo , materno y fetal. Esto lo demostramos en el año 1964 con las doctoras Giraudo, Paz y quien suscribe, en el trabajo de investigación “Hemoglobinas fetales y adultas en el feto”.

La demostración de que la madre tiene células fetales de sus embriones masculinos, fue demostrada más recientemente por técnicas de PCR en tiempo real, y de inmunofluorescencia in situ que identifican el gen DY514. Este gen es específico del cromosoma Y, se encontró en el 66 por ciento de los cerebros femeninos estudiados (Chan W.F. Seattle, Washington). Estas células portadoras de la fórmula masculina 46XY se encuentran en una proporción de una en mil en la madre y se ha demostrado su presencia en todos sus tejidos, piel, pulmones, hígado, riñones, glándulas de secreción interna, páncreas, etc. y, desde allí, la información de estos nuevos aportes cromosómicos masculinos pueden llegar a modificar las respuestas en el campo de la inmunología, los cánceres, y en muchas expresiones del comportamiento sexual y psico-social de la propia madre. Entonces, si las células fetales en la madre representan el 1/1000 de todas sus células y un recién nacido tiene 37 billones de células, la madre tendría 37 mil millones de células masculinas que pueden expresarse o no. De igual manera, las células maternas transferidas al embrión masculino se pueden desdiferenciar en el ambiente embrionario del feto y pueden también instalarse en cualquier lugar. Si lo hacen en los lóbulos temporales, la corteza, el hipotálamo o la amígdala, desde donde se controlarían las funciones sexuales, las células con 46XX pueden dar una información de comportamiento femenino. De acuerdo a la intensidad de esta información (conocida como “expresión genética”) el comportamiento de la persona puede ser heterosexual, bisexual u homosexual.

Los primeros pasos para estas investigaciones fueron dados en la Universidad de Leiden, en Seattle y en la Universidad Estatal de Arizona. Lamentablemente hasta hoy las técnicas de identificación de dichas células 46XX no están simplificadas como en el caso del cromosoma Y, y hasta años atrás nos movíamos solo con la expresión del corpúsculo de Barr, que inclusive, no se llega a ver en todas las células femeninas, por lo que la tarea de los investigadores deberá concentrarse en este aspecto en un futuro próximo. En tanto resulta atractivo pensar que las células 46XX implantadas pueden generar conductas homosexuales en sus distintas expresiones sin mediadores hormonales o substancias conocidas hasta la fecha. Estos estudios nos permitirán comprender en el futuro y desde el punto estrictamente biológico los distintos comportamientos relacionados con las expresiones sexuales. En este punto deberán aplicarse los derechos legales para ejercer con el sexo igualitario, con el entendimiento de toda la sociedad, para evitar luchar en contra de esta expresión biológica de la humanidad y en cambio, tratarlos simplemente como personas normales que lo son. En las áreas de la inmunología y de los cánceres, se abren nuevas perspectivas de diagnóstico y tratamientos.

El campo de investigación de los microquimerismos recién comienza en el mundo. Mientras, debemos aceptar nuevamente, que desde hace millones de años, la naturaleza ha ido desarrollando e incorporando a las cadenas de ADN numerosos genes de muy distintas especies, hasta alcanzar en nuestros días las características de homo sapiens, por lo que desde el punto de vista evolutivo, debemos considerarnos verdaderas “quimeras”.
El mismo razonamiento debe utilizarse para explicar el comportamiento sexual en las mujeres. Decía más arriba que la madre es portadora, en casi todos sus tejidos, de células con complemento cromosómico 46XY que inducirían el comportamiento hétero, bi u homosexual en las mujeres. Es posible que en períodos muy tempranos del desarrollo intrauterino, se encuentren elevados los valores de testosterona en la niña gestante, y estos niveles, difícilmente detectables, sean los que generen las conductas homosexuales entre dos mujeres, una receptora pasiva y la otra activa, pero ambas con comportamientos desarrollados desde muy temprana edad, decía, inclusive en el período intrauterino.
Homosexualidad en gemelos univitelinas: se ha demostrado que en gemelos univitelinos también se da el comportamiento hétero, bi u homosexual, aún cuando hubieran sido separados desde temprana edad, ya que su carga genética es la misma.

Los hombres tenemos mayor cantidad de genes femeninos que masculinos.
Veamos: en el pequeño cromosoma Y existe un gen SRY que produce una proteína TDF que es la responsable de que se desarrollen los testículos en el hombre. Pero el cromosoma X duplica en tamaño y funciones al Y. Además la carga de genes femeninos es enorme ya que todas las mitocondrias del cuerpo humano tienen únicamente ADN de la madre.
No puede descartarse, sin embargo, la influencia de la sociedad en los cambios de comportamiento: amigos, docentes, autoridades de carácter fuerte, pueden influir sobre personalidades predispuestas o débiles y generar en ellos conductas dependientes, con cambios en su orientación sexual. De ninguna manera este debe llevar a estigmatizar a quienes expresan sus afectos y conductas sexuales con personas de su mismo sexo somático, siendo estas conductas respetables y de carácter estrictamente privado, como debió haber sido desde siempre.

(*) Las opiniones vertidas en esta columna no necesariamente coinciden con las de El Federalista.

(**) El autor es ex Docente de Biología, Genética y Embriología en la Universidad Nacional de Tucumán.

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